CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- La promoción excesiva de
destinos turísticos en redes sociales –mediante imágenes y videos por parte de
turistas- puede ser tan explosiva que a veces genera una afluencia para la que
no está preparado un sitio, consideró Ilia Alvarado Sizzo, investigadora del
Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.
“Esto sucedió con las Islas Marietas y el Santuario de las
Luciérnagas en Tlaxcala, que se hicieron populares a través de fotografías
compartidas en Facebook. Lo que no se previó es que se trata de áreas naturales
protegidas y empezó a llegar tanta gente, que en el caso de las Marietas fue
necesario restringir el acceso, porque se superó la capacidad de carga del
lugar”, dijo Alvarado Sizzo.
Considerando que actualmente más del 50 por ciento de la
población mundial es usuaria de Internet y alrededor del 40 por ciento son
usuarios de alguna red social, al especialista advirtió sobre esta forma de
publicidad espontánea, instantánea y de gran alcance.
Ante ello, el denominado turismo virtual –que consiste en
utilizar herramientas de realidad virtual para reproducir el ambiente de los
lugares– se ha convertido en una estrategia para conocer y experimentar los
destinos antes de viajar, señala la UNAM en un comunicado.
“Videos, vistas en 360 grados, gafas de realidad virtual,
proyecciones 3D y cabinas teletransportadoras hacen sentir al interesado in
situ”.
La especialista precisó que este modo de publicidad no
reemplaza la experiencia de viajar, sólo es una forma de brindar al turista un
conocimiento previo del sitio que desea visitar.
De acuerdo con Alvarado Sizzo, las agencias turísticas se
han percatado del impacto de esta práctica, y para seguir presentes empiezan a
lanzar promociones a través de las redes sociales.
Mediante las tecnologías de la información y la comunicación
los potenciales turistas pueden consultar los atractivos del sitio a visitar,
comprar boletos de avión o autobús, entradas a museos y espectáculos, planear
los desplazamientos dentro del destino y gestionar las reservaciones para el
hospedaje; en muchos casos incluso buscan opiniones sobre el destino a través
de blogs de viajeros o aplicaciones.
Otra ventaja es que actualmente se tiene un acceso más rápido,
fácil y barato que al contratar el servicio por medios tradicionales como las
agencias de viaje o cadenas hoteleras.
Por ejemplo, apuntó, hay aplicaciones cuyo fin es estimular
la economía colectiva: proponen a los viajeros hospedarse en una casa, que
resulta más barata y tienen la oportunidad de convivir con la familia con quien
se alojan.

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